Una infografía sobre los huacales y su importancia en la cultura Azteca.
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Mitología, filosofía y temas varios. Todos expuestos con respeto y objetividad, se le invita a retirarse si es muy sensible o susceptible.
Una infografía sobre los huacales y su importancia en la cultura Azteca.
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Aquí una actualización para las diapositivas de los arquetipos de dioses.
(Presentación compartida por Slideshare)
Entre las distintas culturas que han existido, cada una ha contado con un numero distinto de deidades. Aquí están solo 7 de ellas y y casi llegan al millón.
(Hoja de calculo hecha con Excell)
Cada cultura ha sido y es diferente en cuanto a sus costumbres, tradiciones y en su mitología, sin embargo, si se analizan con cuidado, pueden identificarse similitudes entre sus deidades, clasificándolos de alguna forma en base al papel que cumplían o a lo que representaban para un pueblo.
(Presentación hecha con Zoho)
Todas las culturas han tenido sus propias ideas y explicaciones sobre el funcionamiento del mundo, desde el cambio de las estaciones hasta el ciclo del día y la noche. Y un factor que se presenta en la mayoría de ellas es el concepto del equilibrio y la existencia de fuerza opuestas, las cuales se complementan y son necesarias para la vida.
En la cultura Azteca un ejemplo de esto son 2 de sus deidades más importantes, Quetzalcóatl y Tezcatlipoca.
Quetzalcóatl, también conocido como "La Serpiente Emplumada”, es uno de los dioses más importantes de la cultura azteca (y de otras culturas mesoamericanas). Dios de la vida, la luz, la fertilidad y el conocimiento. En ocasiones, también señor de los vientos y regidor del Oeste.
Su hermano Tezcatlipoca, igualmente llamado "El espejo humeante" es su contraparte en muchos sentidos. Dios de la providencia, de lo invisible, la hechicería y de la oscuridad. Ocasionalmente conocido como señor del cielo, la tierra y el infierno.
Estos hermanos son retratados en la cosmología azteca como fuerzas opuestas que , a pesar de sus diferencias, se unieron para crear a la tierra y pudiera germinar la vida, ya que ambos necesitaban del otro.
Ahora, esta idea como precepto espiritual o religioso puede parecer algo ambiguo, pero, si lo analizamos desde un punto de vista más realista, nos encontramos con que, efectivamente, el mundo se compone de opuestos, fuerzas distintas que requieren del otro para existir. Y esto no solo se limita a conceptos de la naturaleza como el sonido y el silencio o cargas positivas y negativas, sino que nos recuerda cosas con las que interactuamos y que debemos aprender a balancear en nuestra vida.
El trabajo y el ocio, nuestros deseos y nuestras responsabilidades, la alegría y la tristeza, entre otros; experiencias y factores necesarios para tener una vida plena, fuerzas que se generan y se consumen mutuamente, pero no porque se rompa el equilibrio, sino como parte del proceso vital.